"ejemplo de tenacidad y valor para afrontar las pruebas de la vida, inspira, reanima y transmite voluntad para la superación personal"


Francisco J. Flores Dueñas -
Gte. Regional STAR-CEL

Encuentros con la discapacidad

Perfeccionismo e infelicidad

Por. M.C. Jorge Alejandro García Moreno

Tener una personalidad perfeccionista, como muchas cosas en la vida, tiene sus pros y sus contras. Algunas ventajas son: la agilidad ó destreza en ciertas cosas, dinamismo, voluntad y persistencia. Sin embargo existen otros rasgos que pueden resultar dañinos si se desconocen y no se saben manejar.

 Una personalidad perfeccionista se forma como tal por varios aspectos como: carencias afectivas, ausencia de las figuras parentales, autoritarismo, exigencia desmedida, reacciones desproporcionales ante los errores, intolerancia, entre otras. De tal manera que el individuo, se desarrolla buscando ser perfecto(a), un mundo perfecto y resultados perfectos.

Por ende, el auto-estima de una persona con estas características, normalmente tiende a ser muy frágil,, ya que se busca hacer las cosas perfectas en un intento de demostrar a otros y a ellos mismos su valía personal. Buscando así la complacencia de los demás y generando gran stress para lograrlo y frustración cuando las cosas no son lo que desean.

Sin embargo frecuentemente esto causa sufrimiento, ya que es muy difícil, quizás imposible complacer a todas las personas, ya que por nuestras características, valores, costumbres, creencias, aciertos y errores, propios de la naturaleza humana, nos resulta imposible hacer las cosas tan perfectas que satisfagan a todo el mundo

Esto, sin duda, genera vivir con altos niveles de stress y de frustración, que pueden afectarle en su salud, su estabilidad emocional y relaciones interpersonales. Puesto que se busca hacer las cosas perfectas, con poca cabida para las contrariedades que puedan resultar. Y cuando se logra un excelente resultado, le es insuficiente, dado que casi nada llena sus altos niveles de exigencia.

Ya que como el concepto de perfección de la Real Academia de la Lengua, lo menciona: “Es una tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”. Por lo que su intolerancia crece constantemente buscando la satisfacción de su elevado nivel de exigencia.

Tristemente se ausentan con frecuencia de la felicidad, por cuestiones que a veces son pequeñas, ya que reaccionan desproporcionalmente, sólo por no haber sido parte de su plan, de sus deseos, expectativas ó por contrariedades propias de la vida, la naturaleza ó las circunstancias, refirmando así lo que dice Erich Fromm “Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás”.

Cuando no se es consciente, no se hace nada ó muy poco al respecto de su alto nivel de exigencia, se puede llegar a extremos como: trastornos severos de salud, agresividad, violencia, neurosis, el aislamiento y hasta la depresión. Hay que recordar aquí, que todo cambio empieza por la consciencia de lo que se desea cambiar, sumado a la acción y búsqueda de alternativas para hacerlo.

Hay que entender, que nuestro valor como seres humanos, no depende, necesariamente de nuestros logros ó delo que los demás piensen acerca de nosotros, sino en el valor que nos damos a nosotros mismos, aprendiendo a reconocer nuestras virtudes y trabajando con nuestras áreas de oportunidad, siempre con disposición y acción, sin querer buscar la perfección.

Finalmente, es importante, reflexionar acerca de lo que dice Miguel Ruíz en su libro los cuatro acuerdos; “buscar hacer nuestro máximo esfuerzo”, lo cual no significa hacerlo perfecto, generando expectativas que quizás no se cumplan, sino dar lo mejor de nosotros y tratar de mejorar, cuando nos es posible.