"ejemplo de tenacidad y valor para afrontar las pruebas de la vida, inspira, reanima y transmite voluntad para la superación personal"


Francisco J. Flores Dueñas -
Gte. Regional STAR-CEL

Encuentros con la discapacidad

¡Ya pasó!

Por. M.C. Jorge Alejandro García Moreno

Las pérdidas son parte de la existencia del ser humano y aunque, no es algo fácil de digerir, si son inevitablemente complejas por todo lo que involucran. Ejemplos de pérdidas son: la muerte, la discapacidad, algún divorcio, el haber perdido algo material, como una casa, auto, etc. Al experimentar una pérdida, vienen un conjunto de reacciones emocionales y físicas, como resultado de la misma y que se pueden prolongar por un tiempo considerable, a estas reacciones se le llama el proceso de duelo, que es el lapso de tiempo que sucede apartir de la pérdida hasta la aceptación de la misma.


De acuerdo a la Dra. Kubbler Ross, se identifican 5 etapas, que no tienen que ser secuenciales, pero que si forman parte de dicho proceso y son: La negación, el enojo, la negociación, la tristeza y finalmente, la aceptación. Cada etapa va marcada por emociones que la caracterizan, más la forma personal de vivir el dolor que cada uno de nosotros tenemos. El duelo lleva su tiempo y este varía de individuo en individuo.


Según especialistas resolver un duelo lleva un mínimo de 6 meses y un máximo de 2 años. Esto es en términos generales, pero, ¿realmente se resuelve un duelo? Qué es resolver el duelo?, son preguntas difíciles de contestar, lo que es una realidad es que después de una pérdida fuerte, como la muerte ó algo físico que concluya en una discapacidad permanente, la vida ya no es igual y requiere una constante adaptación.


Frecuentemente las personas acuden al “evento social” resultante de la pérdida, como lo es el funeral, ó las visitas en el hospital, cuando se trata de una enfermedad seria y incapacitan te, pero olvidan lo que es vivir con la ausencia de esa persona que ya no está ó de esa capacidad física que ya no se posee. Siendo aquí cuando realmente se conoce y reconoce a aquellos(as), con quienes realmente se cuenta no solo en el momento de la pérdida, sino, durante la vida. Ya que muchos creen que dar un pésame, hacer una visita ó mandar unas flores es suficiente al vivir una pérdida y olvidan todo el tiempo que puede llevar un proceso de adaptación. Y aún peor, se ignora lo que es el “día a día” de aquellos que están viviendo un duelo y malamente se hacen apreciaciones erróneas en lo que se percibe superficialmente y nos encontramos con gente que utiliza frases como : “que bien te ves”, “que fuerte has sido”, “vas muy bien”, “vi tus fotos en el face y se nota que ya se te pasó”, etc. De allí la importancia de conocer lo que realmente es un proceso de duelo, y no juzgar desde afuera el sentir de una persona que está lidiando día a día con una ausencia, mucho menos pensar que ya se resolvió todo con el funeral, salir de un hospital, etc. Sino, generar una verdadera empatía que nos permita conocer el sentir de aquellos(as) que han perdido algo ó a alguien.