"ejemplo de tenacidad y valor para afrontar las pruebas de la vida, inspira, reanima y transmite voluntad para la superación personal"


Francisco J. Flores Dueñas -
Gte. Regional STAR-CEL

Encuentros con la discapacidad

Lástima y Minusvalidez

Por. M.C. Jorge Alejandro García Moreno

Discapacidad y minusvalidez son términos que hasta hace unos años habían sido confundidos y es hasta fechas recientes en donde se ha estado promoviendo una cultura integradora de las personas con discapacidad a actividades consideradas normales para aquellos que no la padecen. Minus validez, no es discapacidad es una actitud de a simetría que había estado presente en el trato a las personas con discapacidad.

Por minusválido, entendemos etimológica mente hablando, persona que vale menos, y ciertamente así se les hacía sentir a las personas con discapacidad, en cuanto a aspectos tales como la accesibilidad, transporte, educación etc. Pensemos, por ejemplo, en ´construcciones públicas antiguas, observaremos desniveles, grandes escaleras, banquetas disparejas, etc. En fin se les hacía sentir a las personas con discapacidad que no valían lo suficiente para poder ser considerados entre los detalles de la construcción.

Por el contrario, en los últimos años, se ha promovido una intensa legislación reguladora de espacios públicos, educativos y sociales en general para poder hablar de integración social de las personas con discapacidad, eliminando de esta manera las barreras arquitectónicas, pero también las de la actitud hacia este grupo social.

En cuanto a actitud se ha hecho mucho énfasis en la equipa-ración de oportunidades, esto es, el entendimiento de que la persona con discapacidad tiene una limitante física, pero, que teniendo los aditamentos suficientes para poder brindarle accesibilidad, la persona puede desempeñar actividades equiparables a las de una persona sin discapacidad. Eliminando de esta manera un trato “minusválido” hacia este grupo.

La lástima, es otra cara de la “minusvalidez” hacia las personas con discapacidad. suele confundirse con la compasión. Cuando hablamos de lástima, nos referimos a la parte de “minusvalidez” del individuo, acentuando una situación asimétrica, pues se siente menos ú otros individuos le hacen sentir menos, y es objeto de lástima.

La compasión es, como veremos más adelante, un acompañamiento del individuo durante situaciones difíciles pero que no le restan dignidad y por ende simetría a la relación, esto es, no lo hacemos valer menos, conservando su valor, atraviesa por una situación adversa y se le puede acompañar mientras la supera.

Kant (1724-1804) reafirma la asimetría existente en la lástima relacionándola con la ´ arrogancia, mediante las siguientes afirmaciones: "dado que no eres capaz de valerte por ti mismo, dado que no tienes las condiciones que tengo yo para poder asistirte en tu dolor, requieres de mí para salvarte de él".

Nótese como no hay compasión puesto que se le resta dignidad al individuo.Por otro lado, Shaftesbury(1671-1713), el padre de la Ilustración Británica, nos muestra una distinción etimológica y bastante clara, entre compasión y lástima, entendiendo esta última como conmiseración.

"Ser compasivo" afirmaba, "; participar en una pasión… Conmiserarse; participar en la miseria”. Resaltando aquí como la lástima es relativa a la miseria humana en la cual no se busca la igualdad de los individuos retándoles dignidad.

La compasión relativa a la participación en una pasión es el estar con la persona creyendo en su enorme potencial, es el ímpetu de a pesar de los obstáculos dificultades salir adelante. Mientras la miseria, es esa parte en donde o hay potencial para nada, en donde la persona es indigna de creer en ella e in merecedora de poder para avanzar.

En términos teológicos encontramos que la verdadera compasión es la que brota del corazón, mientras la lástima brota del pensamiento. Esto es, la persona ignora los potenciales del individuo por quien se siente lástima.

Conozcamos pues estas grandes diferencias entre lástima y compasión y entre discapacidad y minusvalidez y empecemos a aplicarla primero con nosotros mismos preguntándonos ¿Siento lástima por mi¡ ¿siento que valgo menos?

entendamos que alguna situación de desventaja no nos resta simetría ante nuestras demás relaciones, dado que todos valemos por lo que somos y no por lo que tenemos.